¿Qué es lo que hace que una imagen sea atractiva para el ojo humano? ¿En base a qué nos gusta una imagen más que otra? ¿Qué elementos podemos utilizar para mejorar nuestras imágenes? Estas son preguntas que se hacen los fotógrafos constantemente. Como bien sabemos, el arte de crear imágenes realistas por ordenador está estrictamente relacionado con la fotografía. Al fin y al cabo, cuando hacemos un render estamos haciendo una ‘foto’ en un entorno virtual. Por lo tanto, si queremos realizar imágenes de calidad y fieles a la realidad, conviene que pensemos como lo hace un fotógrafo.

Fotografía

En fotografía, hay varias ‘reglas’ o directrices que los fotógrafos usan para conseguir mejores resultados a la hora de apretar el disparador (no hay que tomarlas como normas que funcionan siempre a la perfección y que hay que respetar siempre, son simplemente consejos que por lo general suelen funcionar). Entre ellas, están las reglas que hablan sobre qué velocidad de obturación usar, las de la apertura del diafragma, las que tratan sobre la ISO, etc. Todas estas reglas también nos serán útiles en el momento de preparar un render, ya que tenemos la posibilidad de jugar con todos estos parámetros también en los motores de render, pero me gustaría hablar más concretamente de otro tipo de ‘reglas’: las que hablan de composición y encuadre.

El encuadre es una de las primeras cosas que hacemos cuando tomamos una foto. Sin embargo, a la hora de renderizar esto puede cambiar, ya que tenemos control absoluto sobre la producción de la imagen, y a diferencia de la fotografía, es atemporal, es decir; tenemos todo el tiempo del mundo para encuadrar perfectamente. De hecho, no es extraño empezar a componer un render con un encuadre y acabar haciéndolo con otro diferente.

A pesar de estas diferencias, las ‘reglas’ de encuadre serán las mismas para ambos casos.

Formato y proporción

Depende de lo que queramos que aparezca en la imagen, habrá formatos mas adecuados que otros. Por ejemplo, el formato estándar de 3:2, es muy popular ya que trata de representar la horizontalidad de la forma de ver del ser humano.

Los formatos intermedios de 4:3 sin embargo, no son tan cómodos para disponer los elementos en la escena, aunque proporcionan más flexibilidad cuando disparamos.

El formato cuadrado no es tan común, pero puede ser adecuado para ciertas composiciones que requieran de equilibrio o simetrías.

La panorámica, al contrario, congenia muy bien con paisajes y con composiciones que incluyan el horizonte, por ejemplo.

División del encuadre

Una dinámica muy útil a la hora de encuadrar, es dividir el mismo encuadre en ciertas proporciones. Esto hace que los elementos de la imagen estén en armonía, y resulte mucho más agradable al ojo humano. Hay muchísimas posibilidades de subdividir el encuadre, pero aquí mencionaremos las más comunes.

La regla de los tercios, una de las más básicas, trata de dividir el encuadre en tres tercios horizontal y verticalmente. De esta manera, los elementos que se alineen con estas 4 líneas imaginarias se verán en equilibrio con la imagen. Además, los 4 puntos donde estas líneas se cruzan, serán puntos de interés, y ubicar elementos en ellos puede ser una buena estrategia para dirigir la mirada del espectador.

Otra forma de subdividir el encuadre es a través de la proporción áurea. Esta es una proporción que genera comodidad a la hora de ver cómo se ordenan los elementos. Se viene usando desde la antigüedad, y se encuentra tanto en las figuras geométricas como en la naturaleza, o incluso en las matemáticas. A los objetos cuyas medidas respetan esta proporción se les atribuye un carácter estético, y lo mismo pasa en la fotografía.

En conclusión, deberíamos prestar atención a la hora de encuadrar y componer un render o una imagen, ya que depende de cómo lo hagamos, conseguiremos que sea más o menos atractiva al ojo humano.

Referencias:

Inhar Endaya

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